VOLVER A ASOMBRARNOS

Ushuaia paisaje monte olivia

Un día mirando Ushuaia

¿Perdimos la capacidad de ver?

El mundo está a la deriva en un futuro incierto. Nada me sorprende. La maldad crece, pero seguimos haciendo frente, aun con todos nuestros errores, aun con nuestras torpezas, aun con nuestras contradicciones.

Hoy todo es fugaz, inmediato, descartable. Consumimos información como quien engulle comida chatarra: rápido, sin saborear, sin digerir. Saltamos de una noticia a otra, de una emoción a la siguiente, de reel en reel, de una tragedia a un meme, sin permitir que nada nos atraviese verdaderamente. Tal vez por eso hemos perdido algo esencial: la capacidad de asombro. Hemos perdido la capacidad de maravillarnos por las pequeñas —o incluso gigantes— cosas. 

He visto hoy como los turistas extranjeros (esos que se bajan de los cruceros) sacaban fotos a detalles que nosotros, en nuestra rutina diaria, vemos y pasamos por alto. Una pared antigua, una calle mojada, una montaña recortada contra el cielo, una nube rebelde, una gaviota suspendida en el viento. Tal vez porque acá en el fin del mundo, muchos nos hemos acostumbrado a mirar sin ver.

Nos hemos habituado tanto a lo extraordinario que ya no lo reconocemos como tal. Caminamos sobre escenarios que otros cruzan con reverencia. Transitamos paisajes que para muchos serían un privilegio único, pero para nosotros son simple fondo de pantalla de nuestra vida cotidiana.

Ushuaia tiene esas cosas. Es una ciudad rodeada de un entorno natural casi prístino, a ratos idílico, a ratos brutal. Montañas que parecen surgir directamente del mar. Bosques que respiran silencio. Vientos que limpian el alma a cachetazos. Cielos que cambian de humor en cuestión de minutos. La ciudad, si bien bonita, es un tanto caótica. Sin embargo, no voy a negar que posee un encanto misterioso, difícil de explicar, imposible de domesticar.

Hay días en los que la bruma cubre todo y la ciudad parece suspendida en una dimensión paralela. Otros, en cambio, el sol irrumpe con una fuerza que desarma cualquier pesimismo. Ushuaia no permite la indiferencia. Te obliga a sentir, a reaccionar, a posicionarte. Es una ciudad que de ninguna manera se deja ignorar.

Sin embargo, incluso aquí, incluso en este rincón privilegiado del mundo, la costumbre termina anestesiando los sentidos. Nos levantamos, trabajamos, cumplimos horarios, resolvemos problemas, hacemos trámites ultra burocráticos, nos preocupamos, nos angustiamos, nos agotamos. Y en ese torbellino diario dejamos de ver lo esencial.

Dejamos de mirar el cielo. Dejamos de escuchar el viento. Dejamos de agradecer el simple hecho de respirar.

Tal vez por eso Dios nos recuerda constantemente, a través de la naturaleza, que la vida es un regalo inmenso. Cada amanecer es una oportunidad renovada. Cada atardecer es una caricia de despedida. Cada estación trae consigo un mensaje distinto. Pero nosotros, enceguecidos por la prisa, preferimos no escuchar. (Estoy haciendo un curso sobre Génesis y no puedo obviar esto). ¡Se los recomiendo! 

Nos hemos vuelto "expertos" en sobrevivir, pero pésimos en vivir.

Vivir implica detenerse. Implica contemplar. Implica aceptar la lentitud como una forma de sabiduría. Implica reconciliarse con el Santo silencio. Implica aprender a estar con uno mismo sin distracciones constantes. Y eso, en esta época hiperconectada, parece un acto casi revolucionario. 

Yo tengo el pensamiento que el verdadero lujo no es viajar lejos, ni acumular experiencias exóticas, ni tachar destinos de una lista. El verdadero lujo es poder mirar lo cotidiano con ojos nuevos. Es redescubrir lo conocido. Es volver a sorprenderse por lo que siempre estuvo ahí.

Tal vez el turista nos enseña algo que olvidamos: mirar como si fuera la primera vez. Caminar como quien pisa tierra sagrada. Fotografiar no por exhibicionismo, sino por gratitud. Registrar no para mostrar, sino para recordar.

Sin ninguna duda hay una espiritualidad silenciosa en el acto de asombrarse. Porque el asombro nos devuelve a la infancia, a la humildad, al reconocimiento de nuestra pequeñez frente a lo inmenso. Nos recuerda que no somos dueños de nada, apenas huéspedes y administradores temporales de un mundo que muchas veces nos supera.

Y quizás ahí radique uno de los grandes desafíos personales para este 2026: volver a asombrarnos. Recuperar la capacidad de maravillarnos. Agradecer más. Quejarnos menos. Mirar más. Consumir menos. Caminar más despacio. Respirar más profundo.

Volver a ver a Ushuaia y a nuestra isla no como una postal repetida, sino como un milagro cotidiano. Volver a reconocer en sus montañas la firma divina. Volver a descubrir en sus cielos un mensaje. Volver a sentir en sus vientos un llamado. Pero más que nada, ver a los fueguinos y fueguinas como la firme representación de la imagen y semejanza de Dios.

Porque tal vez no sea el mundo el que se haya vuelto gris, sino nuestra mirada la que perdió color.

Y porque, al final, el verdadero cambio no empieza en las grandes decisiones, sino en esos gestos mínimos que nadie ve: levantar la vista, respirar hondo y decir, aunque sea en silencio, gracias.

Ahora mientras, escribo esto de asombrarnos,  se escuchan truenos, y esto es algo bastante inusual acá. Las tormentas eléctricas no forman parte del paisaje habitual de la ciudad más austral del mundo. El cielo se volvió denso, pesado, casi teatral, como si estuviera ensayando una versión patagónica del trópico. Y uno no puede evitar mirarlo con cierta desconfianza, esperando que en cualquier momento empiece a caer granizo, nieve o vaya uno a saber qué otro capricho meteorológico. Esa es mi mirada de hombre de campo

Curiosidades aparte: Hoy hizo calor. Y con calor me refiero a que llegamos a los gloriosos dieciséis grados. Eso ya es motivo suficiente para que los fueguinos se despojen de la campera, salgan en remera, transpirando como condenados a muerte por la calle, con la dignidad en terapia intensiva y el bronceado en modo simbólico. Porque acá, dieciséis grados son el Caribe. Y si la temperatura trepa apenas una gota más, la gente empieza a mirar el canal Beagle con intenciones sospechosas.

Ni que hablar si el termómetro osa marcar dieciocho. Ahí ya se producen escenas dignas de documental antropológico: familias enteras migrando hacia la costa de Playa Larga, adolescentes en cuero, reposeras desplegadas como si esto fuera la Costa Atlántica bonaerense, y algún valiente —o inconsciente— que se mete al agua con la convicción de quien cree que el Espíritu Santo lo va a cubrir con su manto térmico.

La relación del fueguino con el clima es, sin duda, una historia de amor y maltrato masoquista. Nos quejamos del frío, pero desconfiamos del calor. Maldecimos el viento, pero lo extrañamos cuando falta. Nos sorprende la tormenta eléctrica, pero la celebramos como una rareza. Porque retomando el punto principal de esta entrada y para no irme por las ramas... acá, cada fenómeno meteorológico es un acontecimiento, una excusa para frenar, mirar el cielo y recordar que seguimos viviendo en un rincón del mundo donde la naturaleza todavía tiene la última palabra. Estamos en el FIN DEL MUNDO

— Fin del comunicado del capitán—

Comparte:

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

AVISO

Es importante aclarar que este sitio fue pensado originalmente para verse bien en computadoras y pantallas grandes. Sin embargo, estoy en pleno proceso de optimización para que se vea correctamente en versiones móviles. Agradezco tu interés y te invito a seguir visitando el Blog.

PERSONAL TRANSLATIONS (COMING SOON)

LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS

LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS

ESTE SOY YO

Mariano Romero Arregin

¡Hola! Mi nombre es Mariano — Un hombre común y corriente escribiendo sobra la vida. Soy primeramente CRISTIANO. En lo profesional, soy productor agrícola, promotor agroecológico en un cultivar de frutas finas, fermentista y cuando tengo algo de tiempo (y dinero especialmente) un viajero amateur. Además, aquí estoy compartiendo mis historias familiares, mi amor por la vida en los cultivos, la naturaleza, la tecnología y el ocio en general.

VISITAS DESDE...

Flag Counter

EL TIEMPO EN USHUAIA

El tiempo - Tutiempo.net

AUTOMATIC TRANSLATION TO...

BOLETÍN INFORMATIVO

Mantenete al tanto de todas las novedades del Blog ¡Es totalmente Gratis!

Косово је Србија / Kosovo je Srbija

Косово је Србија / Kosovo je Srbija

DESTACADA

ES EL MOMENTO DE SER YO

Hoy quiero compartir con ustedes un momento importante de mi vida en el que estoy en proceso de liberarme de todas las cargas que durante ta...

ENTRADAS POPULARES

ARCHIVOS

ENVIAR MENSAJE

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

BÚSQUEDA