![]() |
| El maple de huevos, todavía no estaba |
Hay mañanas en que salir de casa es un acto de fe. Una pulseada entre el instinto de supervivencia y la obligación. Porque si vivís en Ushuaia, sabés que no es solo frío. Es hielo. Hielo en todas partes. Hielo que no brilla: traiciona. Veredas que parecen normales hasta que te resbalás sin aviso, sin drama, sin música de fondo: sólo vos, tu cuerpo cayendo, y un “¡la pu... ma...!” que rebota en la montaña.



