¿DE PERROS O DE GATOS?

Un dibujo cuasi perfecto

¿Perros o gatos? 

Me lo han preguntado mil veces. En una cena, en un asado, en la cola del banco, o peor, en una primera cita (bueno, esto en realidad no sé) y siempre me miran esperando una respuesta emocional, una declaración de amor, como si tuviera que jurar fidelidad a una bandera peluda:

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CUANDO CAMINAR EN USHUAIA ES UNA TRAMPA MORTAL

El maple de huevos, todavía no estaba

Hay mañanas en que salir de casa es un acto de fe. Una pulseada entre el instinto de supervivencia y la obligación. Porque si vivís en Ushuaia, sabés que no es solo frío. Es hielo. Hielo en todas partes. Hielo que no brilla: traiciona. Veredas que parecen normales hasta que te resbalás sin aviso, sin drama, sin música de fondo: sólo vos, tu cuerpo cayendo, y un “¡la pu... ma...!” que rebota en la montaña.

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LA TEMPORADA DEL HIELO

Mí diseño debería ser canon en las fábricas de neumáticos 

Llega un momento en Ushuaia en que todo cambia.

El viento se pone más filoso, las noches se hacen eternas y las mañanas arrancan con esa capa de escarcha que parece pintada a mano por algún demonio meticuloso, y el suelo —ese mismo que pisás a diario para ir al supermercado o a trabajar— se convierte en una pista de patinaje olímpica.

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METANOIA INTERIOR Y CULTIVOS EN USHUAIA. UN VIAJE AL ALMA Y A LA TIERRA

Nada como tirarse en el campo y levantar la vista al cielo

Hoy no es un día cualquiera. O tal vez sí, pero con una diferencia sutil: por primera vez en mucho tiempo, me detuve a mirar atrás sin que el peso de las culpas me aplastara el pecho. El sol entra tibio por la ventana, y en este silencio de tarde —solo roto por el murmullo de la construcción de mis vecinos— siento que algo se aquieta adentro. Como si, después de años de huir, finalmente me permitiera respirar. 
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AMOR, TRENES Y MALA POESÍA

Le pedí a una IA que dibujara la historia y este es el resultado. La nieve está muy por demás

Hay días en que el viento de la ciudad silba historias viejas. Hoy es uno de esos. Me desperté con el recuerdo pegado a las sábanas y con el frío de la nevisca golpeando la ventana de la habitación. La última vez que me enamoré. O, para ser justos, la última vez que creí enamorarme. Porque ahora, con la perspectiva que da el tiempo, sospecho que lo mío fue más un ataque de poesía mal digerida que otra cosa. Algo muy unilateral por así decirlo. 

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SIEMPRE CHAMUSCADOS, NUNCA INCHAMUSCADOS

Por supuesto, una cocina enojada

Hoy amanecí con ganas de escribir sobre Mar del Plata. Cumple años mi ciudad, esa que me vio crecer entre las olas y el viento. Pero la vida, siempre caprichosa, decidió que hoy también fuera el día en que casi me convierto en antorcha humana. Sí, leíste bien. Y no, no es metáfora. 
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PONIÉNDONOS AL DÍA

Tolhuin, Tierra del Fuego

Hola, ¿Cómo andan? Tanto tiempo sin pasar por acá a garabatear unas líneas virtuales. La verdad, los meses se me han escapado entre los dedos. Desde octubre del año pasado que estoy anclado en Ushuaia, intentando navegar este "verano" fueguino —y sí, lo pongo entre comillas con toda la ironía del mundo—. Para los que están acostumbrados a eso de que el sol te achicharra la espalda en diciembre o enero esto es otra película. 

Acá, el verano se parece más a un invierno tímido que se asoma con miedo, como si no terminara de decidirse a soltar el frío. Imaginen: salís a caminar con tres capas de ropa, el viento te pega en la cara como si tuviera cuentas pendientes, y de repente, entre nube y nube, aparece un rayo de sol que te hace pensar *"ah, mirá, quizás hoy no me congelo"*. Pero no se confíen... En cinco minutos vuelve a caer una llovizna que parece más bien una advertencia: *"Acá mandamos nosotras, las nubes del Fin del Mundo"*. Eso sí, no todo es quejarse. Hay una belleza brava en este clima, como si la naturaleza acá jugara a ser impredecible por puro deporte. En serio, el que está acá tiene prohibido quejarse del clima.

La Bahía Lapataia de fondo en el Parque Nacional Tierra del Fuego

Los días largos y eternos 

Si hay algo que me sigue volando la cabeza es la duración de la luz. A mediados de diciembre, el sol se despide recién pasadas (y hasta por mucho) las 22 horas, y ni hablar de cómo se arrastra el crepúsculo que no se decide a desaparecer. Es como si el cielo tuviera miedo de oscurecer del todo. A veces me quedo mirando por la ventana a las once de la noche y todavía hay un resplandor azulado o morado. Algo similar a lo que debe vivir un noruego en julio, pero acá, en el sur del sur, con el Canal Beagle de testigo y los Andes fueguinos de cómplices. 

Hace unos días, me animé a una caminata. Salí tipo ocho de la tarde (es imposible decir de la noche) y, cuando volví, el reloj marcaba casi medianoche. Pero la claridad seguía siendo la de un atardecer perezoso. Es surreal, como vivir en un limbo donde el tiempo se estira y te regala horas extras para hacer cosas. 

La huerta aquí se inicia con lo que se encuentra

El desafío verde: jardinear en tierra de desafíos 

Pero bueno, no todo es contemplar paisajes dignos de postal. Desde que llegué, me metí en la aventura de intentar cultivar algo en este suelo caprichoso. Y digo "intentar" porque, acá hasta las lechugas parecen tener carácter fueguino: crecen lento, con terquedad, como midiéndome a ver si tengo el don de la paciencia. La gente local ya me advirtió:
"Si querés cosechar algo que no sea nostalgia, tenés que jugar con el calendario y las estaciones como si fueran piezas de ajedrez"
Así que me armé de invernáculos improvisados, telas térmicas y una fe digna de mejor causa. Empecé con lo básico: kale, espinaca, algunas aromáticas. Nada de tomates (en experimentación momentánea) o pimientos, que acá se ponen melodramáticos con el frío. Aunque, ¿saben qué? La rúcula, se la banca. Y las hierbas como el perejil y el ciboulette también, aunque crecen a paso de hormiga. Lo más loco fue cuando probé con unos rabanitos, solo por curiosidad (parte del paquete de semillas locales). Sembré en noviembre, y recién ahora, principios de febrero, asomaron unas hojitas tímidas. Pero cuando los arranqué, ¡eran del tamaño de una uva! Pequeños, pero picantes como ellos solos. Un triunfo modesto, pero triunfo al fin. 

Cultivar acá es como tener una relación complicada con el clima: un día te regala diez grados y sol radiante, y al otro te despertás con tremendo granizo. Aprendí a leer el cielo como si fuera un mapa de tesoro: si las nubes se apelotonan sobre el Monte Olivia, mejor correr a cubrir los plantines. Si el viento viene del sur, abrigarse doble y rezar por las lechugas.

En definitiva, acá nada se da por sentado. Ni el sol, ni el calor, ni una cosecha. Todo se gana con paciencia, observación y un buen par de guantes. Bueno, tampoco vamos a exagerar. Es solo cuestión de seguir experimentando el fin del mundo. ¡Hasta la próxima!
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EL SECRETO DE DON FRANCISCO

Siempre es un buen momento para plantar un nuevo árbol

Era una mañana fresca de fines de agosto. El sol apenas asomaba entre las nubes, iluminando con timidez los jardines del pequeño pueblo de San Jacinto. Las plantas, que habían soportado el frío del invierno, empezaban a desperezarse, estirando sus hojas verdes hacia el cielo. El aire tenía esa fragancia especial que anuncia la llegada de la primavera, esa mezcla de tierra húmeda y flores a punto de estallar en colores.

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LAS CRÓNICAS DE NARNIA. UN VIAJE MÁGICO


Las Crónicas de Narnia no son solo una saga de libros, son un pasaje a un mundo lleno de magia, aventuras y enseñanzas profundas. C.S. Lewis, el autor de esta obra inmortal, nos dejó una herencia literaria que trasciende el tiempo. Nacido en Irlanda en 1898, Lewis fue un académico brillante, pero más que eso, fue un narrador excepcional. Con su pluma, nos invitó a explorar tierras desconocidas, a conocer personajes entrañables y a enfrentarnos a dilemas morales en los que el bien y el mal juegan su eterno combate.
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EL FRÍO DE AGOSTO Y UNAS PARTIDAS DE AGE OF EMPIRES

Le pedí a Dall-E que me cree algo para el post y esto fue lo que sacó. Creo que cree que vivimos en una escollera y que jugamos con la mente. Tal vez mirábamos un stream

El frío de agosto en Mar del Plata es de esos que cala en los huesos y te obliga a buscar abrigo, no solo en las prendas, sino también en la compañía. Hoy, mi hermano y yo nos preparamos como si fuéramos a desafiar la tundra misma; bufandas, gorros, camperas y guantes que apenas dejan ver los dedos. Pero la verdad es que no salimos a ningún lado. La tormenta que se agita afuera hace que la ciudad parezca una versión moderna de la antigua Terra Incognita, con su mar embravecido y su viento cortante, pero nosotros optamos por quedarnos en casa. Nos abrigamos como si fuéramos a explorar el Polo Norte, pero la expedición solo llega desde la mesa hasta la cocina.

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PENSANDO EN FRAMBUESAS

Frambuesas ya congeladas

Hoy la lluvia fue la protagonista del día. Ya desde las cinco de la mañana la tormenta eléctrica se hizo presente sobre Mar del Plata, adelantándose incluso a los pronósticos que esperaban las primeras lluvias para esta noche y para lo que queda del día de mañana, domingo. El estruendo de los truenos y los relámpagos iluminando el cielo oscuro fueron la alarma que me sacó del sueño. No me molestó, al contrario, hay algo en las tormentas que me resulta fascinante, casi hipnótico. El sonido de la lluvia golpeando el techo de chapa y las ventanas es como una sinfonía natural que me tranquiliza.
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HOY HAY CUMPLEAÑOS EN EL CIELO

Mis abuelos en el partenón de mi barrio

Hoy, en el día que habría sido el cumpleaños de mi querida abuela Verónica, escribo unas pequeñas palabras para recordar y celebrar la vida de una mujer extraordinaria. Aunque ya no esté físicamente entre nosotros, su espíritu sigue vivo en nuestros corazones y en los recuerdos que compartimos.
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LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS

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ESTE SOY YO

Mariano Romero Arregin

¡Hola! Mi nombre es Mariano — Un hombre común y corriente escribiendo sobra la vida. Soy primeramente CRISTIANO. En lo profesional, soy productor agrícola, promotor agroecológico en un cultivar de frutas finas, fermentista y cuando tengo algo de tiempo (y dinero especialmente) un viajero amateur. Además, aquí estoy compartiendo mis historias familiares, mi amor por la vida en los cultivos, la naturaleza, la tecnología y el ocio en general.

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